Tus emociones y tus finanzas.

La administración de la emoción es algo con lo que convivimos con frecuencia a través de ella podemos tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, dar solución a los retos de nuestro trabajo e incrementar nuestra empatía y habilidades sociales, por supuesto esto incide en nuestro desarrollo financiero.

Tener claras nuestras emociones podría ser la diferencia entre tener unas finanzas sanas y no tenerlas. Una mala administración o inconciencia de nuestras emociones puede llevarnos a una dependencia con alguien o con algo o la independencia y responsabilidad de nuestra conducta podría permitirnos un buen desarrollo y autoconcepto benigno para nosotros. Es momento de hacer caso a lo que sentimos y darle cause, cuestionemos lo siguiente:

¿Quién dijo que dependiendo de la emoción que sintieras debías de comprar algo? ¿Quién te dijo que si estás triste y vas a un centro comercial a ver aparadores con cosas raras que ya tienes y en ese momento crees que son bellas, te van a hacer sentir mejor? ¿Cómo puede eso tener lógica? ¿En qué momento apareció esa creencia en tí?

Conforme nos relacionamos de niños con los adultos vamos aprendiendo diferentes comportamientos, sumamos los filtros de los demás a nuestro cuerpo de filtros, el problema es que nunca aprendimos a cuestionar tal hecho, la mayoria de la veces ni siquiera sabiamos que lo podiamos cuestionar.

Nuestro cerebro coordina nuestros movimientos, pensamientos y sentimientos; y esto pudiera ser en dos instancias, la mente conciente y la subconciente. La primera representa nuestra comprensión intangible de nuestro proceso de pensamiento, pero esta limitada en tiempo pues no trabaja las 24 horas; mientas ella descansa la mente subconsciente trabaja arduamente y funciona mejor cuando la mente consciente no está alerta. Es ahí donde nuestros deseos y creencias “más reales” florecen. No puedes ejercer un control total sobre tu mente subconsciente. Pero no hay que entrar en pánico, puedes influir sobre ella con tus planes, tus deseos  o las metas con las que lo alimentas, claro si estos tienen toda tu emoción.

Veamos un ejemplo, y esto es muy común: las personas generamos pensamientos alrededor del dinero de manera constante, nos genera preocupación, lo que podemos dejar de tener si no esta nos genera miedo, incertidumbre, ansiedad, estos son pensamientos negativos. La respuesta que generamos casi en automatico en nuestro actuar cotidiano se parece más a “No te lo gastes todo” o “Si ahorramos lo suficiente, tal vez nos alcance en x tiempo”, es como si ni siquiera nos dieramos cuenta de la respuesta cuando ya fue dicha. Lo contrario a esto, el pensamiento positivo más orientado a la abundancia, puedo hacer, si sumamos esfuerzos, nos genera esperanza un futuro feliz posible, optimismo. Si construimos en relación a esto nuestras respuesta automaticas podrían cambiar a “Claro que se puedo si…”, “tal vez si haga tal o cual cosa, mis ingresos aumenta sin tanto desgaste”.

Tenemos que darnos cuenta que a un evento cualquiera que llamaremos “A” siempre le precede una evaluación de nuestro sistema de creencias “B” que determinará una consecuencia o más exacto una interpretación “C”, si esta basado en pensamientos positivos, la probabilidad de acercame un paso más a la felicidad es muy probable, pero si es a través de pensamientos negativos, con interpretaciones negativas, nuestra vida tendrá sufrimiento.

Esta es la razón por la que tus finanzas están proporcionalmente ligadas con tus emociones; las personas normalmente te preguntarán lo siguiente ¿Qué quieres, tener mentalidad rica o mentalidad pobre? Como si fuera elegir una te diera la llave del éxito. No se trata de una elección en todo caso de ser rico o pobre, se trata de elegir, sumar a mi vida pensamientos positivos, unos pocos diarios serán suficientes. Solo tienes que evaluar los pequeños éxitos de todos los días, te sorprenderá el resultados a las pocas semanas.

Y para darte un empujon te sugiero lo siguiente:

Reduce de preferencia elimina de tu día a día la TV, sobre todo la programación noticiosa y donde la gente llora y sufre, mensajes así son lo ultimo que necesitas.

Alimenta tu oído, suma a tu vida diversidad de música, no la filtres, encuéntrale sentido musical a diferentes cosas, si algo en verdad no te gusta, pues elimínalo, pero hay tanto que no tendrás problemas. Y recuerda vive la parte positiva del cambio, disfrútalo.

Subir nuestro estar bien depende de nosotros así que busca una actividad que te encante hacer, fúndete en ella, si haz ejercicio pero no el de tortura sino aquel que te gusta y solo para tu estar bien, ten sexo (si quieres llamarle hacer el amor esta bien, pero hazlo). Y alimenta tu cerebro, aprende nuevas cosas, puedes leer, ver un video de las materias que siempre quisiste estudiar, intenta compartir en un club del conocimiento, hay tanto por hacer y aprender. INICIA ¡YA!

Comienza a cambiar con pequeños detalles PARA TI, tu emoción cambiará, tu forma de pensar en el dinero cambiará y por supuesto como un simple reflejo tu vida financiera comenzará a cambiar y el dinero llegará, recuerda el día que te relajes y dejes de pensar en dinero, paradojicamente ese día llegará.

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